AY, QUÉ TRISTES GUERRAS, MIGUEL.

  1. Tristes guerras

consumen como el cirio

la vida de los hombres.

Gélido silbo te estrecha,

retiene tu vuelo la noche

en la frontera.

El negro toro

muge homicida,

con las astas tiesas,

topando loco

tus palmeras.

Junto a la corriente

afligida

de agua y barbecho,

con armadura en tu pecho

de flor ceñida

a tu descanso,

tu joven cuerpo,

ya sin vida,

yaciente

entre las amapolas

del huerto.

Huele la noche tibia

a limón amargo,

a escarcha cerrada.

Luna que llora

desolada,

sangre y esqueleto

abraza.

Luna que huele a azahar,

tensa su arco

soñando paz.

Tristes hombres

con fusil y alfanje,

desenfundan

frías espadas.

Tristes sombras

que anhelan

negras batallas.

Triste, triste muerte

mutila tus alas.

Triste guadaña

acecha,

con garfios empuja

y con cornadas.

Tristes, tristes guerras

a los labradores

arrancan

de sus campos

para revolcarlos

como polvo

en la tierra.

Luna helada

que embiste desconsolada

y cubre a los muertos

con luz de plata.

(Poema dedicado a la muerte de Miguel Hernández,

inspirado en el poema “Tristes Guerras”)

 

.”

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Acerca de irel Faustina Bermejo

MIEMBRO FUNDADOR DE LA REVISTA LITERARIA MOLÍNEA Y DE TEATRO NUEVA ERA DE MURCIA. SOCIA DE ARTISTAS INDEPENDIENTES Y DE ARTV
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