EL ÁGUILA

El águila detuvo su vuelo,
bajó hasta la tierra
y se posó en mi mano.
Sus ojos miraron
a través de los míos
más allá de los tiempos,
más allá de todo recuerdo.
Las alas abiertas
que surcaron los cielos
se llenaron de luz
y a través de su mirada
recibí el poder
de la majestuosa ave.
Se parieron las estrellas
y emergieron las montañas
y el águila me clavó sus garras
convirtiéndome en su adepta
hasta el fin de los siglos.
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Acerca de irel Faustina Bermejo

MIEMBRO FUNDADOR DE LA REVISTA LITERARIA MOLÍNEA Y DE TEATRO NUEVA ERA DE MURCIA. SOCIA DE ARTISTAS INDEPENDIENTES Y DE ARTV
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